Donna Strickland: quien es la tercera mujer en la historia en ganar el Nobel de Física

Premios Nobel

«Necesitamos celebrar a las mujeres físicas porque están allí fuera… Me siento honrada de ser una de esas mujeres». Estas eran de las primeras palabras que Donna Strickland, ganadora del Nobel de Física 2018, pronunciaba nada más descolgar el teléfono y ser informada de que su nombre estaba entre los premiados. Una situación «anómala», ya que en los 118 años (y 210 premiados) en los que se lleva otorgando el premio en este campo, solo en tres ocasiones el jurado ha pronunciado un nombre de mujer.

De hecho, no se repetía desde 1963, cuando Maria Goeppert-Mayer recibió el mismo galardón por proponer el modelo de capas nuclear. Y, antes que ellas dos, el capítulo donde una física era reconocida con este premio solo se había producido una vez más: en el lejano 1903, cuando Marie Curie fue reconocida por sus hallazgos sobre la radiación.

Así, Strickland ha pasado a la historia por convertirse en la tercera mujer que recibe el Nobel de Física y la número 50 si se tiene en cuenta al resto de categorías. «Antes que nada debes pensar que es una locura, así que fue lo primero que pensé. Y siempre te preguntas si es real», ha afirmado la física refiriéndose a cómo ha acogido la noticia.

La física ganadora del Nobel nació el 27 de mayo de 1959 en Guelp, una ciudad canadiense de unos 120.000 habitantes y que cuenta con una universidad pública muy centrada en la investigación científica. Sin embargo, Strickland cursó sus estudios superiores primero en la Universidad de McMaster (Ontario), donde se graduó en Ingeniería Física; y después en la de Rochester (en Nueva York, EE.UU.), donde consiguió el doctorado en Física especializado en óptica.

El Instituto Karolinska de Estocolmo reconoce ahora precisamente su primera investigación publicada en una revista científica en el año 1985. Pero no está sola, ya que comparte una mitad del premio con el francés Gérard Mourou, quien fue el supervisor de su tesis doctoral. Ambos han sido reconocidos «por su método para generar impulsos ópticos ultra cortos y de alta intensidad», que revolucionó, entre otros campos, el de la oftalmología. Gracias a sus hallazgos, el láser se convierte en una herramienta capaz de cambiar las propiedades de la materia: los aislantes eléctricos se pueden transformar en conductores, y los rayos láser ultrafinos hacen posible taladrar agujeros en diversos materiales de forma extremadamente precisa, incluso en materia viva. Estos usos incluyen los millones de cirugías oculares correctivas que se realizan cada año usando los rayos láser.

«Gerard, quien ha sido mi supervisor y mentor y ha llevado la investigación a grandes alturas, merece definitivamente este premio. También estoy muy feliz porque Art Ashkin haya ganado», ha explicado Strickland refiriéndose a su colega Mourou y a Arthur Ashkin, premiado con la otra mitad del Nobel de Física por su creación de la llamada «pinza óptica», un haz de luz capaz de capturar incluso bacterias vivas para examinarlas sin dañarlos.

En la actualidad, Strickland es profesora asociada en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Waterloo y continúa sus estudios en el campo de la aplicación del láser. Además ha sido presidenta de la Sociedad Óptica Estadounidense, dedicada al campo de la investigación en el terreno de la Óptica y presente en un centenar de países.

«No soy de esas mujeres que piense que le están dando este premio como a una mujer», afirmaba al respecto en una breve conexión telefónica, en la que aseguraba sentirse «honrada» de pertenecer al insigne y reducido número de galardonadas femeninas. De hecho, y aún a falta de la entrega en otras categorías, Strickland será la primera mujer que se suba al escenario del Konsethus de Estocolmo como premiada desde 2015, cuando la china Youyou Tu recogió el galardón de Medicina.

Fuente: ABC